domingo, 10 de octubre de 2010

Higiene corporal

La higiene corporal
Un cuerpo sucio constituye un terreno propicio para el desarrollo microbiológico. El polvo, el sudor y otras secreciones, así como el calor, son algunos de los muchos factores que favorecen la multiplicación microbiana. Por ello, después de cualquier actividad física se debe tomar una ducha o un baño, utilizando de forma eficaz un jabón.
Las secreciones normales, sin haber hecho ningún esfuerzo físico, bastan para favorecer el crecimiento de los microorganismos. Por lo tanto, la ducha diaria se debe convertir en un hábito de todos.
Asimismo, es necesario utilizar ropa limpia y cambiarla a diario.

Por si este hecho no queda demasiado claro, debemos saber que un simple trozo de tela puede contener más de 10 5 gérmenes por cm² (Scott & Bloomfield) después de estar en contacto con ella un solo día.
Aunque el cepillado del pelo y el uso de champús son medidas habituales adoptadas por la gran mayoría de habitantes en nuestro país, la pediculosis (piojos) del cuero cabelludo hace estragos de manera permanente en los colegios.
El piojo mide entre 2 y 3 milímetros; la hembra pone una docena de huevos (liendres) al día, en la raíz del pelo; estos huevos se abren a la semana y los piojos se convierten en adultos a los 15 días. Pueden llegar a vivir hasta 2 meses y provocan fuertes picores.
El tratamiento local conlleva la aplicación de un producto específico, seguido de un champú. A continuación, se debe peinar el pelo con un peine fino para eliminar las liendres.
La ropa de cama, los gorros y las bufandas se deben lavar a 60°C o más (si el tejido lo permite).
Para evitar los piojos, es necesario:
- cepillar y peinar todos los días el pelo del niño. Lavarlo regularmente (de una a tres veces por semana en función de la actividad del niño);
- examinar el cabello;
- evitar los intercambios de gorros y bufandas;
- cambiar la ropa de cama una vez por semana como mínimo.

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